viernes, 4 de febrero de 2011

jueves, 23 de septiembre de 2010

A todo volumen

El progama de RTVE Crónicas aborda los problemas de las victimas de la contaminación acústica

Crónicas. A todo volumen


jueves, 10 de septiembre de 2009

La sociedad del ruido


Spain is different… desde luego, sales la calle para dar un tranquilo paseo y rápidamente un ciclomotor trucado reverbera estrepitosamente en tus oídos. Entras un cualquier tienda y el hilo musical te obliga a hablar más alto para hacerte entender; en un gran centro comercial se mezclan musiquillas varias desde el anuncio de no sé qué hasta el gran ofertón del momento, todo unido para mejorar tu salud mental.

Te paras en un bar a tomarte algo y lo más probable es que irremediablemente se encuentre un televisor a toda voz o grupos de gente hablando a voz en grito. Si conduciendo tienes la mala suerte de interponerte con otro conductor con la personalidad desdoblada, como la mayoría, el claxon te avisará rápidamente de que algo has hecho muy mal y ese es el primer aviso, si no recibes directamente algunos exabruptos. Son la gente del insulto rápido.

En la tele, cuando tan tranquilito estás viendo un película que se dejar ver…, de sopetón se interrumpe para dar paso a la publicidad, con un volumen más alto. En la oficina, móviles, teléfonos fijos, tertulias de compañeros, todo ello inundando a la vez de ondas e interferencias tus pensamientos para impedirte, pues eso, pensar. Vivimos en una sociedad ruidosa y a poca gente le parece molestar.

He tenido al respecto dos experiencias en mi vida que me demuestran lo tremendamente acostumbrados que estamos viviendo inundados de ruido.

La primera fue cuando comencé a vivir en la que es mi casa actual, a bastantes kilómetros de la ciudad donde trabajo y en un pueblo que aún conserva su carácter de pueblo. Cuando pasaban algunas semanas sin pasear por mi ciudad, al volver, notaba perfectamente dos cosas en la que nunca antes había reparado: el olor al combustible quemado de los coches y el ruido, el estrépito allí donde fueras.

La segunda fue nada más llegar al país que me alojó durante año y medio por motivos de trabajo, Suecia: ibas a cualquier tienda y algo extraño te llamaba la atención sobre todo lo demás, algo echabas en falta, y no era otra cosa que la ausencia de ruido. Lo extraño entonces era llegar a una tienda y encontrar un ambiente ¡tranquilo!.

También puedo contar una anécdota que es todo un ejemplo y muy ilustrativa, ocurrida en ese mismo país; estando con nuestra hija visitando una feria de fabricantes de guitarras, nos paramos un rato en un salón donde tocaba un grupo de jazz que sonaba realmente bien; terminó para dar paso a otro grupo, esta vez de rock; pues bien, el de la mesa de mezclas, un chico joven, al ver que estábamos con una niña pequeña, se nos acercó y nos dijo que el grupo anterior sonaba a un volumen aceptable, pero que no iba a poder controlar el ruido del que comenzaría a tocar en unos instantes, y que por tanto no sería buena idea permanecer allí con la niña.

Increíble que alguien se preocupe por que el ruido le pudiera molestar o hacer daño a mi hija. Y es que, me temo, la percepción del ruido o el nivel de concienciación aquí es muy distinta que la de allí.

Pero ¿por qué hay tanto ruido en todas partes?. ¿Por qué nos hemos acostumbrado a hacer todo lo que hacemos con un sonido siempre de fondo?. Quién no pone la tele o la radio en casa cuando se está solo para sentirse acompañado…

Me pregunto sobre el impacto que debe tener este estrés auditivo en nuestra salud general aparte del daño que recibe diariamente nuestro sistema auditivo y que nos pasará factura a todos a medida que nos hagamos haciendo mayores.

¿Habéis pensado en ello alguna vez?. ¿Habéis hecho algo al respecto?. ¿Qué puede significar que un sociedad sea más ruidosa que otra?.

En Ruidos.org podéis encontrar un portal dedicado a este tema y que lo trata en profundidad. Además, existe una extensa bibliografía sobre el problema.

Me temo que se tiene en muy poca consideración la contaminación acústica y sus consecuencias a pesar de que exista un día internacional sin ruido (que es el dieciséis de abril).

elblogalternativo.com

lunes, 10 de agosto de 2009

domingo, 26 de julio de 2009

RUIDO EN LA URBE

La Real Academia Española califica como ruido “aquel sonido inarticulado, por lo general desagradable”. El hecho de circular por la ciudad se está convirtiendo precisamente en una sensación desagradable por culpa de aquellos energúmenos que transitan con el “escape libre”, que en un gran número van en scooter. De esta forma los decibelios aumentan considerablemente en el ambiente urbano... La contaminación acústica debería perseguirse con severidad por las molestias que estos “petardos” ocasionan a los vecinos y a los demás usuarios de la vía. Pero es que también dan una mala imagen del sector motero ya que en general se tiende a la mentalidad simple, es decir, de generalizarlo todo, que todos los moteros son iguales... “Maté a un perro y me llamaron mataperros”.
En la antigua Grecia, por ejemplo, en algunas ciudades los artesanos que trabajaban con el martillo tenían que hacerlo fuera de las murallas por el fuerte ruido que provocaban y que ocasionaban malestar a los vecinos. Así que la preocupación por la contaminación acústica ya viene de lejos... Pero tampoco sería plan de aislar a estos moteros, pero sí que se merecen un buen multazo o bien la retirada de la moto. Más o menos ya está regulado, pero una vez más se pasan la ley por el forro. Está empíricamente comprobado que el ruido tiene efectos negativos para la salud... Y estos son físicos, como la lógica pérdida de audición, aquellos terribles dolores de cabeza, genera hipertensión, así como también problemas digestivos, etc. Pero el “escape libre” también causa problemas psicológicos como el estrés, síntomas de depresión y lo que es todavía más grave y que algunos estudios médicos ya han apuntado, que el ruido induce a la falta de deseo sexual... ¡Eso sí que no! Por favor, mano dura ya... ¡Hasta los GEOS tendrían que intervenir! Ahora que se ha puesto de moda el concepto “tolerancia cero”... pues debería aplicarse.
Coñas al margen, es un problema serio que por desgracia sigue coleando y por el cual los responsables en el asunto hacen la vista gorda. Eso sí, para poner nuevas normativas absurdas para restringir el acceso al permiso de conducir motos... De esto sí que se preocupan... Otra cuestión es el cómo pilotan estos payasos sobre ruedas... Cuando veo que se acerca alguno me empiezan a temblar hasta mis nalgas.
En ocasiones lees en la prensa, escuchas en la radio o ves por la televisión que tal ayuntamiento o que tal gobierno autónomo se pondrá exigente en el tema... pero nada. Todo es un brindis al sol... como la mayoría de las propuestas gubernamentales de este país, que cada vez más se parece a una república bananera. Las acciones que se emprenden son bastante puntuales. El uso del “escape libre” tiene lugar en las grandes urbes y también en las medianas ciudades o pueblos. Especialmente es grave el caso de los pueblos pequeños, pues quien lleva el tubo trucado ya se sabe quien es y con que moto va... pero nada. Hace tiempo que se está declarando la guerra al “escape libre” pero falta más concreción en el asunto.


revistavivascooter.com

viernes, 24 de julio de 2009

La Lucha Contra el Ruido

De nuevo la lucha contra el ruido aparece en el orden del día jurisprudencial. Una de las quejas más frecuentes en las oficinas de todos los defensores del pueblo que existen en las Comunidades autónomas es justamente este asunto del ruido y de las molestias al vecindario. Tales autoridades no se cansan de exhortar a las Administraciones públicas para que cumplan su misión de velar por la tranquilidad. Pero las tales Administraciones actúan como si oyeran llover pues denunciarles conductas que son intolerables es lo mismo que majar en hierro frío, una tarea inútil.

Hay organizaciones ciudadanas de víctimas en todos las zonas históricas de los centros urbanos que claman a diario en el desierto de la insensibilidad.

A veces, sin embargo, los jueces ayudan. Así ha ocurrido en la sentencia del Tribunal Supremo de 26 de noviembre de 2007, que confirma la del Tribunal Superior de Justicia del País vasco de 21 de noviembre de 2003. Un ciudadano de Bilbao estaba destrozado porque todas las mañanas, de madrugada, los camiones de la basura le despertaban al son de una horrísona sinfonía.

Empieza una crujía por las dependencias del Ayuntamiento, los técnicos le apoyan, parece que la razón está de su parte. Pero lo cierto es que el camión allí seguía, puntual, todas las mañanas, incluidas las fiestas de guardar. Decidido a entablar un pleito, lo hace argumentando la violación del art. 18 de la Constitución, inviolabilidad del domicilio, derecho a la intimidad y a la integridad física. El Tribunal bilbaíno estima su demanda y ordena que el Ayuntamiento le abone una indemnización de diez mil euros.

El Ayuntamiento recurre en casación que es desestimada. Y lo es en base a los argumentos jurídico-constitucionales que ya se han esgrimido en algunas otras ocasiones, especialmente por el Tribunal de Estrasburgo en varias sentencias, algunas de ellas afectantes a España, casos López Ostra de 8 de diciembre de 1994 y Moreno Gómez de 16 de noviembre de 2004, a saber la defensa de la intimidad. Por la parte municipal se sostenía que los vehículos utilizados permitían un importante ahorro de agua pues se servían de la propia transmisión del motor del vehículo. Esta solución más económica es, dice el juez, “aconsejable pero no cuando dicha elección supone poner en riesgo la salud o la intimidad del domicilio de los ciudadanos, de tal suerte que es al Ayuntamiento a quien corresponde compatibilizar el servicio público que presta con los derechos fundamentales y, pese al tiempo transcurrido, no lo ha hecho”.

El Tribunal Supremo confirma, como he adelantado, la sentencia de instancia, incluida la indemnización. Un respiro, un alivio para el ciudadano bilbaíno pero se comprenderá que montar pleitos no es la solución a este problema al que se enfrenta el ciudadano indefenso.

La pregunta es ¿tiene esto arreglo? Aparentemente la preocupación es máxima, no hay partido político al que no se le llene la boca con las más altísonas declaraciones en sus programas acerca de la protección medioambiental y de la defensa del ciudadano indefenso contra los ruidos (y también las vibraciones). Los parlamentos de todas las Comunidades autónomas, las Cortes generales han aprobado leyes y más leyes, los gobiernos regionales, el de la Nación, por su parte, reglamentos y más reglamentos. Para culminar el festival de normas, no creo que exista un solo Ayuntamiento de cierta importancia que no tenga aprobada con todos los honores de ordenanza su Ordenanza contra los ruidos. ¿Para qué? Pues para tener esta catarata legislativa oculta en el oscuro hipogeo de una gaveta oficinesca. ¿Por qué?

Pues porque todo ese arsenal de nada sirve si, como presupuesto, no se acredita buena crianza. Lo vemos en las fiestas de los pueblos: durante varios días las calles son tomadas por las gentes que participan del festejo. ¿Y los demás? ¿y el enfermo? Muy sencillo: a buscar un hotel cercano o un pariente que les acoja. Esto es intolerable porque la Administración está para componer los distintos intereses en conflicto sin que la balanza se venza nunca en beneficio de unos y en exclusivo perjuicio de otros. Esta es la función que el derecho público atribuye a las autoridades, una función que los simpáticos y campechanos alcaldes que toleran esos atropellos sencillamente incumplen al permitir que una parte de la población ejerza sus derechos sin freno ni control en contra de otra silente y sufriente.

¿Se solucionará alguna vez este problema? Albergo al respecto el más negro pesimismo.

administracionpublica.com